
El campo magnético de la Tierra desvía la mayor parte del peligroso viento solar, pero a veces deja entrar erupciones violentas de partículas cargadas del Sol.
Estos agujeros temporales (algunos llegan a durar una hora) causan las auroras en el cielo nocturno cercano a los polos o interrumpen temporalmente la comunicación con los satélites y en tierra. La radiación electromagnética generalmente no representan riesgos para las personas en la superficie de la Tierra.
El campo magnético de la Tierra de vez en cuando desarrolla brechas que permiten que el viento solar cuyo flujo de partículas viaja a 1,6 millones de kilómetros, penetre la parte más externa y amplia de la atmósfera terrestre. Es un fenómeno natural y normal. En esta ocasión, la brecha fue de por lo menos 6.400 kilómetros de espesor.
Fuente: FayerWayer
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